miércoles, 13 de noviembre de 2013

"Olantern, Recolectores de Almas" de Jeremías de Manuel


      Olantern, Recolectores de Almas es la primera novela de Jeremías de Manuel, publicada hace tan solo unos meses por la joven Editorial Universo. Una novela dirigida a un público principalmente juvenil, aunque no por ello vedada a lectores más maduritos abiertos a disfrutar de una historia con vocación de “para todas las edades”.


      Olantern es una novela que respeta los aspectos más característicos de la literatura juvenil, situando a un adolescente como protagonista de una historia de iniciación en la que los elementos sobrenaturales van a representar un papel muy importante, aunque sin permitir que éstos la enmarquen dentro del género de terror, circunstancia que la hubiera alejado de su público objetivo. Una historia de estructura argumental sencilla que avanza a golpe de diálogos, escrita con un lenguaje muy cercano que no dificultará el acceso a sus jóvenes lectores; una historia que se plantea sobre todo como una introducción al mundo y personajes creados por este autor, para una vez mostradas buena parte de sus cartas y situados los protagonistas en el punto argumental en el que comienza la acción “de verdad”, sorprendernos con un antipático "continuará" (antipático porque nos obliga a esperar unos cuantos meses hasta que salga a la venta la segunda parte de esta novela).

      Aficionado como soy a este tipo de literatura (ahora mismo me viene a la memoria lo mucho que disfruté con El Libro del Cementerio de Neil Gaiman, por poner un ejemplo), puedo afirmar que Olantern ofrece una interesante historia en la que espíritus y otros entes más oscuros se entremezclan con los vivos en un mundo que vendría a ser como el nuestro pero mucho más rico en realidades sólo visibles para unos pocos elegidos. Un mundo que conocemos a través de los ojos de nuestro joven protagonista, Daniel, con el que resulta muy fácil identificarse (aún más aquellos que ronden su edad) mientras descubrimos al mismo tiempo que él toda una serie de nuevos conceptos; y por supuesto, no estaremos solos en esta iniciación, puesto que nos acompañará un grupo de personajes no demasiado numeroso, aunque muy bien definido. Me ha gustado mucho el trabajo de caracterización que realiza Jeremías, destacando a mi parecer el tratamiento que hace de Roxan (con la que es imposible no sentirse “encandilado”) y del abuelo de Daniel, a pesar de que éste represente un papel más secundario.

      La novela se lee rápidamente, fomentada esta circunstancia por el uso predominante de los diálogos, y sobre todo en su recta final, engancha por una serie de hechos que por fin se revelan y que dirigen directamente al final abierto que nos va a dejar con todas las ganas de continuar leyendo. Sin embargo, me he encontrado con un detalle negativo que pienso que desluce un poco el conjunto, y es que a pesar de comenzar la historia con muy buen ritmo, lanzándose sin muchos preámbulos al "tema", desde el momento en que el protagonista, Daniel, es consciente de su nueva situación, el autor enlaza numerosas escenas de diálogo que ocuparán buena parte del libro hasta más o menos el último cuarto, en las que nos cuenta todo lo que debemos (y queremos) saber sobre el "contexto" en el que van a moverse los personajes. Un recurso que no ha terminado de convencerme por: 1) la sucesión de escenas basadas en el diálogo donde se van desgranando todos los misterios es, en mi opinión, excesiva sin la inserción de otras más "movidas" que quizá hubieran otorgado mayor variedad y agilidad a la lectura; 2) como lector, uno quiere saberlo todo sobre este mundo oculto que se nos presenta, pero pienso que hubiera sido mejor dosificar un poco más la información para ir acrecentando nuestra curiosidad antes de que por fin  fuera satisfecha; y 3) lo que considero más importante: en esta parte del libro, más sosegada, realmente no existe ningún conflicto que mueva la historia; acompañamos al protagonista en su "inmersión" en ese nuevo mundo y lo conocemos mejor a él y sus compañeros, pero aún no existe nada en el horizonte que nos preocupe, que cree tensión o nos haga desear pasar las páginas aún más rápido; como ya decía antes, la historia se lee muy bien, y no se llega a perder el interés por ella en ningún momento, pero he echado en falta que la aparición de esos elementos dramáticos que van a marcar la acción de la novela no hicieran acto de presencia antes de lo que lo hacen.

      Por lo demás, concluida la lectura de esta primera parte, todo está listo ya para que en la segunda entrega, Jeremías nos sumerja sin "manguitos" en las profundidades de este mundo que se nota ha elaborado con detalle, y que estoy seguro que aún guarda muchas sorpresas.

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