martes, 19 de noviembre de 2013

Pantheon (Lone Star)


     Si hay un cómic por el que se conoce a Bill Willingham, ése es sin duda Fábulas, la serie de Vertigo  que inició su andadura en 2002 y que con el paso del tiempo ha terminado convirtiéndose en toda una franquicia con series, miniseries, novelas gráficas e incluso libros asociados. Sin embargo, este autor no había salido de la nada en aquel entonces, y antes de triunfar con su personal interpretación de los cuentos populares ya había demostrado sus dotes como artista, tanto en su faceta de guionista como de dibujante, en diferentes cómics desde la década de los ochenta. Precisamente, hoy vengo a reseñar uno de esos cómics, no demasiado conocido y aún inédito en este país: Pantheon.

      Pantheon es una maxiserie de 13 números publicada por la editorial Lone Star Press entre 1998 y 2004 de forma un tanto irregular, con guiones de Bill Willingham y dibujos de Mike Leeke y Paul Ryan, principalmente. Una recreación de los más genuinos universos superheroicos, en la que abundan todo tipo de personajes disfrazados; algunos de ellos casi un calco de otros ya existentes (como Batman o el Capitán América), y otros más originales, destacando sobre todo varios de los villanos, con poderes realmente curiosos. Y bueno, según nos revela el guionista en el primer número, su propósito con este cómic era contar la última gran aventura del principal grupo de héroes de este universo obviando sus numerosos años de historia pasada, que o bien se ocultan al lector, o bien se mencionan ofreciendo sólo algunos retazos durante el transcurso de la historia.

      El concepto no es nada original, y esto mismo se ha hecho ya tantas veces y de forma tan parecida durante la última década, que a punto estuve de abandonar la lectura después del primer número (cada vez que me topo con una nueva versión/homenaje/plagio de los Vengadores o la Liga de la Justicia empieza a picarme todo el cuerpo). Sin embargo, pasar de Pantheon hubiera sido un gran error por mi parte, porque se trata de un cómic realmente bueno, en el que partiendo de personajes y conceptos más que trillados, Willingham desarrolla con mucho acierto una historia sólida y en muchas ocasiones sorprendente, que se niega a caer en los tópicos del género, e incluso se permite concluir con cierta carga metalinguística que se convierte en la guinda del pastel. Todo ello aderezado con pequeñas dosis de mala leche, que una vez más, sorprende al lector por lo inesperado.

      En definitiva, aunque no voy a afirmar que éste sea un cómic de superhéroes perfecto (algún detalle, sobre todo al final, no queda tan bien resuelto como debiera), sin duda es uno a destacar por encima de la media. Así que si os gustan los tebeos de supers, pero empezáis a sentir fatiga por tanto evento superestirado y vacío en el que todo cambia para seguir igual, ¡éste es vuestro cómic! Estoy casi seguro de que no os defraudará.

      Y en lo que se refiere al dibujo... Bueno, en este apartado hay que ser un poco paciente, sobre todo durante la primera mitad de la maxiserie, porque Mike Leeke hace un trabajo bastante descafeinado. Además, aunque se publicó en blanco y negro, el dibujo no se realizó pensando en este detalle y las páginas piden a gritos unos colores que les den mayor entidad. En cualquier caso, la llegada de Paul Ryan hacia el final supone una sensible mejora  en el conjunto.

      En 2008 se publicó el primer tomo de Pantheon recopilando los primeros seis números coloreados para la ocasión, pero lamentablemente nunca llegó a aparecer el segundo, así que si he convencido a alguien de que éste es un cómic que debería leer... um, mala suerte; vais a tener que tirar de medios alternativos, porque los ejemplares de esta maxiserie no son fáciles de conseguir en su edición original, y la hispana no existe.

      Oooooooooh...

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