Mostrando entradas con la etiqueta DC. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DC. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de febrero de 2014

Legion of the Damned + Legion Lost (DC Comics)


      Dan Abnett y Andy Lanning forman una de esas parejas de guionistas de cómics habituadas a escribir a cuatro manos, cuya fidelidad mutua supera incluso la de otras igualmente famosas (Giffen y DeMatteis, Pak y Van Lente, Kyle y Yost...); y es que a Abnett y Lanning pocas veces los veréis firmando cómics en solitario. Durante la segunda mitad de la primera década de este siglo (para ser más claro, entre 2006 y 2011), vivieron su momento de mayor gloria cuando atrincherándose en la parcela cósmica del Universo Marvel, ofrecieron algunos de los mejores cómics publicados por esta editorial durante esos años, con las series de Nova y Guardians of the Galaxy como puntales. Sin embargo, aquélla no fue ni mucho menos su primera experiencia con los cómics de superhéroes de ámbito cósmico; no en vano, un lustro antes se habían encargado de relanzar la Legión de Super-Héroes en DC Comics, y es ése relanzamiento precisamente el que vengo hoy a reseñar (o al menos su inicio, ya que su larga etapa se extendió desde 1999 hasta 2004 y no voy a respasar todos esos cómics).

      Leer esta etapa de Abnett y Lanning en papel no resulta demasiado fácil, puesto que por parte DC Comics (y al margen de las grapas originales) sólo disponemos de tres tomos sueltos que ni mucho menos la cubren por completo, y por parte de ECC Cómics (o Planeta anteriormente, o Norma en su día) directamente nada de nada: ni uno sólo de estos números ha sido editado en castellano hasta el momento (algo incomprensible, sobre todo cuando se podría haber aprovechado el tirón del buen nombre que tuvieron los cómics Marvel de estos autores).


      Pero centrémonos ya en los cómics en sí, y hablemos un rato sobre el comienzo de esta etapa:


Legion of Super-Heroes/Legionnaires: Legion of the Damned

      La etapa de Dan Abnett y Andy Lanning (DnA para las buenas gentes que viven en los EEUU, que disfrutan más con un acrónimo que con una hamburguesa maxi) da comienzo con los números 122 a 125 del volumen cuarto de Legion of Super-Heroes, y los 78 a 81 de Legionnaires, su serie hermana. Números que no sólo serían los primeros al cargo de esta pareja de guionistas, sino también los que cerraron ambas series. ¿Y qué encontramos aquí? Pues dos sagas encadenadas: Legion of the Damned (que suele dar título a toda esta línea argumental, y en la que podríamos incluir también el Legionnaires #78 a modo de prólogo) y Widening Rifts.

      En estos ocho números, Abnett y Lanning dieron un giro muy radical al enfoque que habían tenido ambas series (que según leí en algún artículo, estaban algo anquilosadas, transcurridos cinco años desde el reseteo sufrido por el siglo XXX de la Legión durante el macroevento Zero Hour), introduciendo un gran desastre que afectaría seriamente tanto al entorno de este grupo como a sus mismos miembros. Y para rematar la faena, el número 125 de Legion of Super-Heroes v4 finalizaba este comienzo de etapa explosivo dejando a la Legión en una situación incierta, que incluso implicaba la posible muerte de algunos de nuestros héroes.

      La verdad es que este tipo de cambios radicales, basados en destrozar sin miramientos el status quo, no era algo demasiado original a finales de los 90, momento en que se publicaron estos cómics (y de hecho, tampoco es algo que pase de moda, como bien demostró Brian M. Bendis un lustro más tarde con su Avengers Dissamble, por poner un ejemplo), pero no cabe duda de que si se hace bien, puede suponer un buen punto de partida para que el nuevo guionista (en este caso, guionistas) inicie su andadura dirigiendo la serie por nuevos caminos.

     En esta ocasión (sin haber leído los números anteriores, ni ser yo un erudito en el mundo de la Legión), creo que el enfoque de Abnett y Lanning funcionó muy bien, y sin duda abría muchas posibilidades narrativas; sin embargo, lo que no me termina de convencer es su desarrollo. Para empezar, el planteamiento inicial de Legion of the Damned es lo suficientemente catastrófico como para que se hubiera profundizado más en él: su desarrollo y resolución en sólo cuatro números sabe a poco, y posiblemente simplifica demasiado la amenaza a la que se tiene que enfrentar el grupo. A pesar de tratarse de una situación que afecta al planeta entero (y según parece a otros muchos más), apenas se nos muestran más que unas pocas calles de una sola ciudad, de forma que el impacto del conflicto pierde buena parte de su fuerza al no apreciarse apenas sus consecuencias.

      Y a continuación, en Widening Rifts, aunque pienso que el “día después” resulta interesante y la nueva amenaza que se presenta podría haber dado mucho juego, los guionistas se limitan a marear la perdiz durante los tres números de que consta, sólo para contarnos una historia que da la impresión que podría haberse contado en muchas menos páginas; si bien es cierto, que el final abierto te deja con ganas de mucho, mucho más.

      Así que aunque estos primeros números transmiten la sensación de que Abnett y Lanning tenían buenas ideas, y en general sabían cómo presentarlas, su desarrollo tiende a ser confuso en demasiadas ocasiones, y no rematan la faena todo lo bien que pudiera esperarse inicialmente. Eso sí, hay que reconocer que el dibujo de un Oliver Coipel todavía novato tampoco les ayudaba, añadiendo más confusión a la narración de la que los mismos guionistas eran responsables. En general, su trazo “sucio” encajaba bien con el tipo de historia que se estaba contando, pero sus limitaciones representan ciertamente un lastre.

      En conclusión, diría que estos números son muy entretenidos, y plantean posibilidades muy interesantes de cara al futuro de la Legión de Super-Héroes, pero están lejos de ser una obra redonda.

Legion Lost v1 #1-12

      Tras el cierre del cuarto volumen de Legion of Super-Heroes y de Legionnaires, las aventuras del grupo más popular del siglo XXX (XXXI desde que cambiamos de siglo) continuaron en la maxiserie de doce números Legion Lost, de la mano de los mismos autores que venían ocupándose de estos personajes hasta el momento: Dan Abnett y Andy Lanning al guión, y Oliver Coipel (acompañado de Pascal Alixe en algún número) al dibujo.

      Y bueno, su premisa era muy sencilla: un pequeño grupo de héroes pertenecientes a la Legión (Live Wire, Saturn Girl, Ultraboy y Brainiac 5, entre otros) aparecen en el confín más alejado del universo tras los acontecimientos narrados en el número 125 de Legion of Super-Heroes v4, y ahora deben buscar su camino de regreso a casa. Como se puede apreciar, el argumento es tan antiguo como la propia Odisea, y tampoco se puede decir que sea precisamente novedoso en el campo de la ciencia ficción, sobre todo televisiva; así sin mucho pensar, me viene a la memoria Galáctica, Perdidos en el Espacio, Star Trek Voyager o, cómo no, Ulises 31. Pero vaya, también es cierto que es un punto de partida tan válido como otro cualquiera si se juegan bien sus cartas.

      Mi valoración sobre este cómic ha ido variando conforme avanzaba la lectura. El comienzo es bastante bueno, con la presentación de este subgrupo de la Legión a través de los ojos de un nuevo personaje, al tiempo que hace su aparición una nueva (y maligna) raza alienígena, ciertamente desagradable, en un primer acto que ocuparía los tres primeros números. Sin embargo, a continuación el argumento parece sufrir un bache (digamos desde el número 4 hasta el 6 o 7) en el que cada episodio se dedica a contar encuentros de la Legión con mundos y seres extraterrestres de interés variable (mientras buscan cómo volver a casa), que parecen alargar la historia innecesariamente (después se acabará viendo que no, que todo tiene su por qué, pero mientras tanto uno se aburre un poco). A partir del número 8, con el final de una minisaga de tres partes que termina con un interesante giro argumental, la maxiserie volvería a despegar, y se puede decir que ya no perdería el ritmo hasta el 12, en el que (me da la impresión) los guionistas patinan un poco, y por querer ofrecernos una conclusión cargada de dramatismo y sacrificio, fuerzan demasiado la lógica interna de la historia.

      En definitiva, pienso que a pesar de haberme parecido un poco irregular, sobre todo en sus episodios intermedios, el argumento de Legion Lost está bastante bien planificado; todas las piezas que se ofrecen en su desarrollo encajan correctamente al final; la caracterización de la mayor parte de los personajes, tratando de afrontar tanto sus propios traumas (derivados de la anterior saga, Legion of the Damned) como el hecho de estar perdidos en el culo del universo sin muchas esperanzas de ser encontrados, funciona bastante bien; e incluso consigue sorprender en un par de ocasiones con giros argumentales inesperados. Lo que resulta más endeble, en mi opinión, es ese final demasiado “facilón” que se resuelve en pocas páginas, y que condena a uno de los protagonistas a un desenlace un tanto gratuito.

      En lo que se refiere al dibujo, el trabajo de Coipel y Alixe es tirando a mediocre (sobre todo el del segundo), y sus escasas habilidades narrativas no ayudaron precisamente al desarrollo de la historia. Creo que en manos de otros dibujantes más capaces, esta maxiserie podría haber destacado mucho más.


      Y hasta aquí he llegado con mi repaso a la Legión de Super-Héroes de Abnett y Lanning. Tras Legion Lost, vino una miniserie de seis números, Legion Worlds, en la que se mostró lo ocurrido en la Tierra mientras este grupo de héroes se encontraba perdido en el espacio (recientemente, DC Comics anunció la publicación de un tomo que iba a recopilar los números de esta miniserie, pero como según parece no consiguió suficientes pedidos en la fase de pre-venta, terminó cancelado). Y después, llegó finalmente The Legion, la nueva serie regular (que duró 38 números, hasta que el reseteo orquestado por Waid y Kitson en 2005 puso punto y final a esta segunda "continuidad" del grupo), una vez más con Abnett y Lanning al guión, y Coipel al dibujo (los guionistas se encargaron de esta serie hasta su número 33; el dibujante hasta el 14). 

      Reconozco que en un principio tuve la intención de leer toda esta etapa al completo, pero a pesar de que Legion Lost me ha gustado en general, no ha conseguido motivarme tanto.

      Para terminar, y por si a alguien le interesa, los tomos recopilatorios disponibles, en inglés, son los siguientes:
      -DC Comics Presents: Legion of Super-Heroes #1 (incluye Legion of Super-Heroes v4 #122-123 y Legionnaires #79-80; es decir, únicamente Legion of the Damned "pelao y mondao", ignorando el Legionnaires #78 que servía de prólogo y los tres números de Widening Rifts).
      -Legion Lost HC (incluyendo la maxiserie completa).
    -The Legion: Foundations TP (una saga posterior que no he leído, tengo entendido que famosa por la incorporación (de nuevo) de (un) Superboy al grupo: The Legion #25-30 & Legion Secret Files 3003).

lunes, 28 de octubre de 2013

Olympus (Humanoids/DC)


      Allá por el año 2004, DC Comics y Humanoids Group llegaron a un acuerdo según el cual la editorial estadounidense recibía los derechos para publicar el fondo de Humanoids en lengua inglesa, que como ya sabréis incluye cómics como El Incal o la saga de Los Metabarones, al tiempo que ofrecía la posibilidad de que artistas del otro lado del charco publicaran sus trabajos en el formato habitual de Humanoids, o sea el de novela gráfica, bajo el sello conjunto de ambas editoriales (supongo que con la posibilidad añadida de ser distribuidas también en Francia).

      Pues bien, el resultado más conocido de esta colaboración (o al menos el único que llegó a mi conocimiento en aquellos tiempos) fue el I am Legion de John Cassaday, pero no fue éste el único ejemplo de novela gráfica realizada por autores estadounidenses auspiciada por este acuerdo, y como muestra, aquí reseño otro de esos cómics publicado en el ya lejano 2005.

    Olympus es una novela gráfica escrita por Geoff Johns y Kris Grimminger (pareja también responsable de la miniserie The Possessed para el antiguo sello Cliffhanger y publicada aquí por ECC hace cosa de un año con el título Los Poseídos) con dibujos de Jackson "Butch" Guice (artista que siempre tendrá un lugar en mi corazoncito por su participación en los primeros números de X-Factor, aunque reconozco que nadie considerararía esos cómics, ni de lejos, como su mejor trabajo). Y bueno, la historia no es un alarde de originalidad, todo sea dicho: un grupo universitario de arqueólogos recupera del fondo marino cercano a Grecia una antigua vasija, cuyo descubrimiento pondrá en marcha una serie de acontecimientos que trasladará a estos estudiantes y su profesora (además de a unos cuantos piratas modernos) a una isla fuera del tiempo, en la que se encontrarán con numerosos personajes y bichejos sacados directamente de la fecunda mitología griega.

     Como ya digo, el cómic no tiene un planteamiento especialmente sorprendente, los personajes encajan perfectamente en todos y cada uno de los estereotipos que uno podría imaginarse para una historia como ésta, y el desarrollo sigue también al pie de la letra la receta recomendada que suelen seguir este tipo de aventuras de corte muy clásico, en la que un grupo de gente contemporánea tiene que hacer frente a una serie de amenazas sacadas de su pasado más lejano. Sin embargo, no es por ello una lectura que deje mal sabor de boca. El guión, aunque predecible, transmite sin grandes alardes ese saborcillo a aventura "de las de antes", de ésas que te podías encontrar en una película del sábado al mediodía (antes de que los melodramas estadounidenses repletos de enfermedades incurables, raptos o catástrofes coparan todas las cadenas); los personajes, aunque arquetípicos, caen simpáticos y cumplen bien su función en la historia; y sobre todo, el dibujo magistral de Guice deslumbra mientras éste se recrea en la grandeza de los diferentes escenarios que esta gente encuentra en su periplo por la isla (aunque al mismo tiempo, he encontrado algunas dificultades al leer alguna escena por culpa de una narrativa un poco torpe en ocasiones).

      En definitiva, un cómic agradable, pero no imprescindible, de una de las actuales estrellas del cómic norteamericano, que no realiza aquí uno de sus mejores trabajos.