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viernes, 28 de febrero de 2014

"Sherlock Holmes y los zombis de Camford" de Alberto López Aroca

      No han sido pocos los libros que han ido surgiendo durante estos últimos años en los que los personajes más conocidos de la literatura universal cruzan sus caminos con el monstruo estrella de este comienzo de siglo XXI: el zombi. Desde recreaciones de los clásicos en las que se "remoza" el texto original con la inclusión de muertos vivientes por doquier, como es el caso de Orgullo y Prejuicio y Zombies (¡y ninjas!), hasta versiones más libres con diferente grado de fidelidad a la historia de partida, como las que podéis encontrar en la antología Érase una veZ que ya reseñé aquí.

      Nadie negará que Sherlock Holmes es uno de los personajes más populares que existen, no sólo de la literatura universal sino directamente del imaginario colectivo; uno de esos personajes que todo el mundo conoce aunque no haya leído ninguna de las historias que protagonizó, o incluso haya ignorado hasta la última de las películas o series de televisión en las que ha aparecido (que no han sido pocas). Sherlock Holmes es famoso y lo único que cabía preguntarse en este caso no era "si" sino "cuándo" iba a publicarse un libro en el que el mejor de los detectives compartiera escenario con estos entrañables monstruos (en castellano, porque en inglés ya existen varios ejemplos).

      A comienzos de 2011, Dolmen Editorial publicó dentro de su Línea Z la novela Sherlock Holmes y los zombis de Camford escrita por Alberto López Aroca, y ya de entrada, podéis ignorar los dos párrafos anteriores que he escrito a modo de introducción, de la misma forma que este autor ignoró cualquier idea preconcebida que pudiera hacerse algún lector incauto sobre lo que iba a encontrar en este libro. A pesar de lo que pueda indicar su título, ésta no es exactamente una novela "de zombis", y de hecho, ni siquiera "de Sherlock Holmes"; yo diría que por encima de todo, es una novela "de Alberto López Aroca", y todo lo demás gira alrededor de esta circunstancia.


      La historia que se cuenta en este libro se plantea como una continuación directa de uno de los relatos de Arthur Conan Doyle incluido en El Archivo de Sherlock Holmes: La aventura del hombre que reptaba. Un relato que no es necesario leer antes de abordar su lectura (el autor ya se encarga de resumir los hechos más importantes del mismo en el primer capítulo), pero que sin duda la enriquece (por no mencionar que cualquier excusa es buena para leer un relato de Sherlock Holmes escrito por Doyle). Y partiendo de los cabos sueltos que detectó Alberto en aquel relato, y dejando volar su imaginación (pero mucho), nuestro autor monta una fantástica (subrayemos este término) aventura en la que los zombis, algunos personajes clásicos del cómic británico y una conspiración militar/gubernamental campan a sus anchas acompañados por mil y una referencias literarias más que contribuirán a la construcción de una excelente (e intensa, y excesiva por momentos) historia que difícilmente dejará a nadie indiferente.

      ¿Qué puedo decir? Me ha encantado. Me gusta el comienzo, respetuoso con el planteamiento arquetípico que uno suele asociar a las aventuras protagonizadas por Sherlock Holmes. Me gusta el modo de introducir el elemento zombi asociándolo a una historia anterior de Doyle (y que por tanto forma parte del canon), bien justificado y con una presentación habitual en este tipo de relatos de infectados, aunque ligeramente transfigurada por el filtro victoriano. Me gusta la manera en que "salta el argumento por los aires" con la introducción a saco de los protagonistas de algunos de los cómics británicos más famosos, hasta el punto de relegar a los zombis (e incluso a Sherlock Holmes) a un segundo plano. Me encanta el narrador, Otis Mercer; he disfrutado muchísimo con la caracterización de este personaje ("La pobreza consigue que las peores pesadillas se hagan realidad; la riqueza consigue lo mismo, pero por encargo"), y pienso que se luce especialmente al interaccionar con el doctor Watson. Y por supuesto, me gusta cómo se enlaza todo al final haciendo confluir a los personajes en un explosivo fin de fiesta donde todos ellos representan el papel que tenían asignado, y nada queda sin resolver.

      Por otra parte, mientras que en Necronomicón Z (también de este autor, y ya reseñada aquí) sentí mientras leía que me estaba perdiendo la mayor parte de las referencias lovecraftianas incluidas (sin que esto se convirtiera en un impedimento para disfrutar de ella, eso sí), creo que en esta ocasión he pillado un porcentaje mucho mayor de las mismas, gracias a mi afición a la ciencia ficción de segunda mitad del siglo XIX, principios del XX, y al hecho de que yo crecí leyendo esos cómics cuyos personajes casi llegan a apoderarse de la presente novela. Sin duda, se me habrán escapado multitud de detalles que no habré sabido identificar (imposible captarlo todo en una novela de Alberto López Aroca), pero en este sentido, he quedado bastante satisfecho conmigo mismo.

      Si tuviera que señalar un defecto en Sherlock Holmes y los zombis de Camford, creo que el más evidente, en mi opinión, sería uno que considero ajeno a la novela en sí misma, pero no por ello menos importante: ni la línea editorial en la que fue encajada ni el título la ayudan lo más mínimo. El lector que empiece a leerla porque forma parte de la Línea Z y aparece el término zombi en el título, es más que probable que termine defraudado con el tipo de historia que se va encontrar aquí; y el lector que la elija por tratarse de un pastiche de Sherlock Holmes (si es que llega a superar su rechazo inicial a que un personaje tan querido por él -o ella- se mezcle con esos monstruos que están tan de moda), pues tampoco creo que encaje demasiado bien el modo en que esos advenedizos personajes de cómic que simbolizan el relevo generacional asociado a la llegada del nuevo siglo se hacen con la historia en detrimento de nuestro querido detective (como si los zombis no fueran ya suficientes roba-planos). Y bueno, si a esto le unimos el hecho de que estos personajes de cómic no son los más famosos del mundo precisamente y que quizá no resulten reconocibles para el lector medio, es más que probable que esa mezcla tan heterogénea (y excéntrica) que forman provoque el rechazo de algunas cándidas almas lectoras al encontrarse con ellos en mitad de la novela.

      En definitiva, y concluyendo ya esta reseña que podría alargar si quisiera analizar esta novela con más detalle (que no quiero, por el tiempo excesivo que esto me llevaría y porque prefiero que la descubráis vosotros mismos), recomiendo su lectura (absorbente y divertidísima) sin dudarlo, pero al mismo tiempo aprovecho para dejar aquí mi aviso para navegantes (lectores): olvidad vuestras expectativas al acercaros a Sherlock Holmes y los zombis de Camford y limitaos a dejaros llevar de la mano de Alberto López Aroca por ese mundo de fantasía desbordante y sin prejuicios que habita dentro de su cabeza. No os arrepentiréis.

domingo, 23 de febrero de 2014

Legion of the Damned + Legion Lost (DC Comics)


      Dan Abnett y Andy Lanning forman una de esas parejas de guionistas de cómics habituadas a escribir a cuatro manos, cuya fidelidad mutua supera incluso la de otras igualmente famosas (Giffen y DeMatteis, Pak y Van Lente, Kyle y Yost...); y es que a Abnett y Lanning pocas veces los veréis firmando cómics en solitario. Durante la segunda mitad de la primera década de este siglo (para ser más claro, entre 2006 y 2011), vivieron su momento de mayor gloria cuando atrincherándose en la parcela cósmica del Universo Marvel, ofrecieron algunos de los mejores cómics publicados por esta editorial durante esos años, con las series de Nova y Guardians of the Galaxy como puntales. Sin embargo, aquélla no fue ni mucho menos su primera experiencia con los cómics de superhéroes de ámbito cósmico; no en vano, un lustro antes se habían encargado de relanzar la Legión de Super-Héroes en DC Comics, y es ése relanzamiento precisamente el que vengo hoy a reseñar (o al menos su inicio, ya que su larga etapa se extendió desde 1999 hasta 2004 y no voy a respasar todos esos cómics).

      Leer esta etapa de Abnett y Lanning en papel no resulta demasiado fácil, puesto que por parte DC Comics (y al margen de las grapas originales) sólo disponemos de tres tomos sueltos que ni mucho menos la cubren por completo, y por parte de ECC Cómics (o Planeta anteriormente, o Norma en su día) directamente nada de nada: ni uno sólo de estos números ha sido editado en castellano hasta el momento (algo incomprensible, sobre todo cuando se podría haber aprovechado el tirón del buen nombre que tuvieron los cómics Marvel de estos autores).


      Pero centrémonos ya en los cómics en sí, y hablemos un rato sobre el comienzo de esta etapa:


Legion of Super-Heroes/Legionnaires: Legion of the Damned

      La etapa de Dan Abnett y Andy Lanning (DnA para las buenas gentes que viven en los EEUU, que disfrutan más con un acrónimo que con una hamburguesa maxi) da comienzo con los números 122 a 125 del volumen cuarto de Legion of Super-Heroes, y los 78 a 81 de Legionnaires, su serie hermana. Números que no sólo serían los primeros al cargo de esta pareja de guionistas, sino también los que cerraron ambas series. ¿Y qué encontramos aquí? Pues dos sagas encadenadas: Legion of the Damned (que suele dar título a toda esta línea argumental, y en la que podríamos incluir también el Legionnaires #78 a modo de prólogo) y Widening Rifts.

      En estos ocho números, Abnett y Lanning dieron un giro muy radical al enfoque que habían tenido ambas series (que según leí en algún artículo, estaban algo anquilosadas, transcurridos cinco años desde el reseteo sufrido por el siglo XXX de la Legión durante el macroevento Zero Hour), introduciendo un gran desastre que afectaría seriamente tanto al entorno de este grupo como a sus mismos miembros. Y para rematar la faena, el número 125 de Legion of Super-Heroes v4 finalizaba este comienzo de etapa explosivo dejando a la Legión en una situación incierta, que incluso implicaba la posible muerte de algunos de nuestros héroes.

      La verdad es que este tipo de cambios radicales, basados en destrozar sin miramientos el status quo, no era algo demasiado original a finales de los 90, momento en que se publicaron estos cómics (y de hecho, tampoco es algo que pase de moda, como bien demostró Brian M. Bendis un lustro más tarde con su Avengers Dissamble, por poner un ejemplo), pero no cabe duda de que si se hace bien, puede suponer un buen punto de partida para que el nuevo guionista (en este caso, guionistas) inicie su andadura dirigiendo la serie por nuevos caminos.

     En esta ocasión (sin haber leído los números anteriores, ni ser yo un erudito en el mundo de la Legión), creo que el enfoque de Abnett y Lanning funcionó muy bien, y sin duda abría muchas posibilidades narrativas; sin embargo, lo que no me termina de convencer es su desarrollo. Para empezar, el planteamiento inicial de Legion of the Damned es lo suficientemente catastrófico como para que se hubiera profundizado más en él: su desarrollo y resolución en sólo cuatro números sabe a poco, y posiblemente simplifica demasiado la amenaza a la que se tiene que enfrentar el grupo. A pesar de tratarse de una situación que afecta al planeta entero (y según parece a otros muchos más), apenas se nos muestran más que unas pocas calles de una sola ciudad, de forma que el impacto del conflicto pierde buena parte de su fuerza al no apreciarse apenas sus consecuencias.

      Y a continuación, en Widening Rifts, aunque pienso que el “día después” resulta interesante y la nueva amenaza que se presenta podría haber dado mucho juego, los guionistas se limitan a marear la perdiz durante los tres números de que consta, sólo para contarnos una historia que da la impresión que podría haberse contado en muchas menos páginas; si bien es cierto, que el final abierto te deja con ganas de mucho, mucho más.

      Así que aunque estos primeros números transmiten la sensación de que Abnett y Lanning tenían buenas ideas, y en general sabían cómo presentarlas, su desarrollo tiende a ser confuso en demasiadas ocasiones, y no rematan la faena todo lo bien que pudiera esperarse inicialmente. Eso sí, hay que reconocer que el dibujo de un Oliver Coipel todavía novato tampoco les ayudaba, añadiendo más confusión a la narración de la que los mismos guionistas eran responsables. En general, su trazo “sucio” encajaba bien con el tipo de historia que se estaba contando, pero sus limitaciones representan ciertamente un lastre.

      En conclusión, diría que estos números son muy entretenidos, y plantean posibilidades muy interesantes de cara al futuro de la Legión de Super-Héroes, pero están lejos de ser una obra redonda.

Legion Lost v1 #1-12

      Tras el cierre del cuarto volumen de Legion of Super-Heroes y de Legionnaires, las aventuras del grupo más popular del siglo XXX (XXXI desde que cambiamos de siglo) continuaron en la maxiserie de doce números Legion Lost, de la mano de los mismos autores que venían ocupándose de estos personajes hasta el momento: Dan Abnett y Andy Lanning al guión, y Oliver Coipel (acompañado de Pascal Alixe en algún número) al dibujo.

      Y bueno, su premisa era muy sencilla: un pequeño grupo de héroes pertenecientes a la Legión (Live Wire, Saturn Girl, Ultraboy y Brainiac 5, entre otros) aparecen en el confín más alejado del universo tras los acontecimientos narrados en el número 125 de Legion of Super-Heroes v4, y ahora deben buscar su camino de regreso a casa. Como se puede apreciar, el argumento es tan antiguo como la propia Odisea, y tampoco se puede decir que sea precisamente novedoso en el campo de la ciencia ficción, sobre todo televisiva; así sin mucho pensar, me viene a la memoria Galáctica, Perdidos en el Espacio, Star Trek Voyager o, cómo no, Ulises 31. Pero vaya, también es cierto que es un punto de partida tan válido como otro cualquiera si se juegan bien sus cartas.

      Mi valoración sobre este cómic ha ido variando conforme avanzaba la lectura. El comienzo es bastante bueno, con la presentación de este subgrupo de la Legión a través de los ojos de un nuevo personaje, al tiempo que hace su aparición una nueva (y maligna) raza alienígena, ciertamente desagradable, en un primer acto que ocuparía los tres primeros números. Sin embargo, a continuación el argumento parece sufrir un bache (digamos desde el número 4 hasta el 6 o 7) en el que cada episodio se dedica a contar encuentros de la Legión con mundos y seres extraterrestres de interés variable (mientras buscan cómo volver a casa), que parecen alargar la historia innecesariamente (después se acabará viendo que no, que todo tiene su por qué, pero mientras tanto uno se aburre un poco). A partir del número 8, con el final de una minisaga de tres partes que termina con un interesante giro argumental, la maxiserie volvería a despegar, y se puede decir que ya no perdería el ritmo hasta el 12, en el que (me da la impresión) los guionistas patinan un poco, y por querer ofrecernos una conclusión cargada de dramatismo y sacrificio, fuerzan demasiado la lógica interna de la historia.

      En definitiva, pienso que a pesar de haberme parecido un poco irregular, sobre todo en sus episodios intermedios, el argumento de Legion Lost está bastante bien planificado; todas las piezas que se ofrecen en su desarrollo encajan correctamente al final; la caracterización de la mayor parte de los personajes, tratando de afrontar tanto sus propios traumas (derivados de la anterior saga, Legion of the Damned) como el hecho de estar perdidos en el culo del universo sin muchas esperanzas de ser encontrados, funciona bastante bien; e incluso consigue sorprender en un par de ocasiones con giros argumentales inesperados. Lo que resulta más endeble, en mi opinión, es ese final demasiado “facilón” que se resuelve en pocas páginas, y que condena a uno de los protagonistas a un desenlace un tanto gratuito.

      En lo que se refiere al dibujo, el trabajo de Coipel y Alixe es tirando a mediocre (sobre todo el del segundo), y sus escasas habilidades narrativas no ayudaron precisamente al desarrollo de la historia. Creo que en manos de otros dibujantes más capaces, esta maxiserie podría haber destacado mucho más.


      Y hasta aquí he llegado con mi repaso a la Legión de Super-Héroes de Abnett y Lanning. Tras Legion Lost, vino una miniserie de seis números, Legion Worlds, en la que se mostró lo ocurrido en la Tierra mientras este grupo de héroes se encontraba perdido en el espacio (recientemente, DC Comics anunció la publicación de un tomo que iba a recopilar los números de esta miniserie, pero como según parece no consiguió suficientes pedidos en la fase de pre-venta, terminó cancelado). Y después, llegó finalmente The Legion, la nueva serie regular (que duró 38 números, hasta que el reseteo orquestado por Waid y Kitson en 2005 puso punto y final a esta segunda "continuidad" del grupo), una vez más con Abnett y Lanning al guión, y Coipel al dibujo (los guionistas se encargaron de esta serie hasta su número 33; el dibujante hasta el 14). 

      Reconozco que en un principio tuve la intención de leer toda esta etapa al completo, pero a pesar de que Legion Lost me ha gustado en general, no ha conseguido motivarme tanto.

      Para terminar, y por si a alguien le interesa, los tomos recopilatorios disponibles, en inglés, son los siguientes:
      -DC Comics Presents: Legion of Super-Heroes #1 (incluye Legion of Super-Heroes v4 #122-123 y Legionnaires #79-80; es decir, únicamente Legion of the Damned "pelao y mondao", ignorando el Legionnaires #78 que servía de prólogo y los tres números de Widening Rifts).
      -Legion Lost HC (incluyendo la maxiserie completa).
    -The Legion: Foundations TP (una saga posterior que no he leído, tengo entendido que famosa por la incorporación (de nuevo) de (un) Superboy al grupo: The Legion #25-30 & Legion Secret Files 3003).

viernes, 14 de febrero de 2014

"Vindius, el Guerrero del Norte" de Luis Guillermo del Corral

      Las novedades que ha ido publicando Dlorean Ediciones durante su primer año de vida han venido marcadas con el sello de tres líneas o colecciones diferentes: Savage (enfocada básicamente en sus historias más pulp), Tesla (¡steampunk!) y Ciudadela, en la que según la propia editorial encontraríamos historias protagonizadas por "rbaros temibles llegados del frío norte, magos oscuros, expertos nigromantes, enanos que horadan la tierra con sus enormes martillos, mujeres sensuales que manejan el arco como si hubieran nacido con uno en la mano…", o lo que viene a ser lo mismo: fantasía épica de la buena. El último libro publicado dentro de esta colección (hace apenas un par de meses) es el que vengo hoy a reseñar: Vindius, el Guerrero del Norte, escrito por Luis Guillermo del Corraluna de las más recientes incorporaciones a la página de Action Tales, en la que está destacando por su trabajo para la serie The Spider en colaboración con Jose Baixauli, precisamente el artista encargado de realizar también la portada de esta novela.


      En primer lugar, creo que no estaría de más aclarar que Luis Guillermo no lo tenía del todo fácil a la hora de "conquistarme" con su novela. Cuando era un chaval, los libros de Tolkien me aficionaron a la fantasía heroica hasta el punto de hacerme consumir productos afines de manera casi obsesiva, y aprovechando que la editorial Timun Mas hacía su agosto en aquellos años publicando trilogías de este tipo a mansalva, terminé dándome un atracón de elfos, dragones y demás criaturas que me dejó bastante saciado hasta (casi) la actualidad. Sin embargo, ni siquiera en mi época de mayor furor por este género me dio por acercarme a su vertiente más "cruda" o violenta, liderada (al menos en mi cabeza) por el archiconocido Conan, el bárbaro; así que supongo que esto explica por qué después de todos estos años, he afrontado la lectura de Vindius, el Guerrero del Norte, novela reivindicadora de la espada y brujería más genuina, con cierta reticencia, si no con evidentes prejuicios. Sin motivo, eso sí, como he podido comprobar posteriormente.

      La novela se estructura mediante capítulos que funcionan como relatos de lectura independiente (se trata de diferentes aventuras con su principio, desarrollo y conclusión), que sin embargo están interconectados, de manera que no resultan intercambiables y debe mantenerse el orden de lectura establecido por su autor. Este detalle, sumado al hecho de que la primera aventura que leemos es realmente la primera aventura de Vindius (y "origen" de nuestro protagonista) y que la última viene a cerrar lo que podríamos considerar una primera fase importante de su vida, demuestra que Luis Guillermo ha sabido dotar a este libro de una unidad narrativa de la que carecen otros libros con estructuras semejantes, defecto que suele resultarme algo molesto (libros en los que los relatos independientes protagonizados por un mismo personaje son totalmente intercambiables -la primera historia podría haberse colocado en último lugar y nadie se hubiera dado cuenta-, y que como consecuencia, al terminar el libro todo sigue igual que cuando lo empezaste).

      En cuanto a temática, el autor opta por emplazar las aventuras del héroe protagonista en un segmento espacio-temporal real (el norte de la península durante el comienzo de la ocupación romana), sin renunciar por ello a todos esos elementos fantásticos que caracterizan a este tipo de historias. Lo cual, aparte de hacer innecesaria la inclusión en el libro de uno de esos omnipresentes mapas que nunca faltan en toda novela de fantasía épica que se precie de serlo (¡desempolvad vuestros libros de geografía e historia si queréis saber por dónde se mueve Vindius!), le da cierto matiz "patrio" a las aventuras que aquí se cuentan, que a mí por lo menos me ha parecido muy original (como ya digo, no soy un lector habitual de este género, así que no sé si esto es algo que suela hacerse con frecuencia). Por lo demás, Luis Guillermo deja pocos "palos" sin tocar, lo que contribuye en gran medida a que el lector nunca se aburra con sus aventuras: criaturas mitológicas, dioses, brujas, zombis, hechiceros rencorosos, hombres lobo, ánimas perdidas, tribus salvajes, demonios... ¡e incluso viajes en el tiempo! En fin, una buena cantidad de historias entre las que destacaría aquella en la que se introducen elementos de la mitología nórdica de forma muy acertada, a mi parecer (con especial interés en unos elementos muy concretos que yo mismo utilicé en un relato que escribí hace años para Action Tales). 

      Por último, señalar que el estilo del autor no es del tipo sencillo y de consumo rápido, en el que se prima lo que se está contando sobre el cómo se cuenta, sino que se inclina por el uso de cierto barroquismo y lenguaje grandilocuente, que no rehuye ni las metáforas ni las descripciones ricas en numerosos adjetivos, de ésos que pocas veces se emplean en una conversación mundana. Un estilo que, reconozco, tras la lectura de las primeras páginas (unido a lo que ya comentaba antes sobre mi poca predisposición hacia este tipo de literatura), me hizo pensar que el libro podía hacérseme un poco "cuesta arriba" y que no llegaría a engancharme del todo; pero no, mis temores iniciales resultaron ser totalmente infundados, y una vez "hecho" a la forma de narrar de Luis Guillermo (y comprobado que este uso del lenguaje no afectaba al ritmo de la narración en modo alguno) puedo afirmar ahora que he disfrutado mucho con esta colección de relatos.

      En definitiva... ¿qué hemos aprendido hoy? Pues, por ejemplo, que no siempre puedes saber de antemano lo que va a gustarte o no, y aunque los "filtros" que uno establece para sí mismo pueden resultar útiles para evitar horas de tedio provocadas por lecturas que ya intuías que no te iban a gustar, a veces (pues ningún filtro es fiable al cien por cien) te alejan de obras que merece mucho la pena conocer de primera mano, y sin duda, Vindius, el Guerrero del Norte ha sido para mí una de esas obras (y me alegro mucho de que los haya sorteado).   

Así que ya sabéis: si os atrae la espada y brujería, a por ella, y si no... pues también.

sábado, 8 de febrero de 2014

"La Habitación 352" de Juan José Díaz Téllez

      La Habitación 352 de Juan José Díaz Téllez ha sido el primer libro en formato digital que he leído y que ha tenido el honor (es un decir) de estrenar la tablet que me regalaron la pasada Navidad; una novela corta (aunque por extensión casi podría considerarse un relato largo) editada por Scyla eBooks, y disponible por menos de 1 euro en diferentes tiendas virtuales. La verdad es que yo sigo prefiriendo el papel a una pantalla a la hora de disfrutar de un texto literario (con la segunda se pierde la aportación que ofrecen de los sentidos del olfato y el tacto a la experiencia lectora), pero también es cierto que los ebooks presentan una serie de ventajas que tampoco hay que ignorar (precio e independencia frente a las editoriales son dos buenos ejemplos).


      Los hoteles, y más concretamente las habitaciones más "chungas" de los hoteles, suelen dar mucho juego en las historias de terror (supongo que El Resplandor es la primera referencia que se le vendrá a todo el mundo a la cabeza) y esta novela es una buena muestra de ello; si bien es cierto que a pesar de lo que pueda parecer en un principio, el argumento tira más por la vertiente fantástico-sobrenatural que por el terror propiamente dicho (aunque alguna escena desasosegante incluye también). Un enfoque totalmente válido, por supuesto, pero que me ha decepcionado un poco, supongo que porque iba predispuesto a pasar un poco de miedo leyendo la novela y no ha sido esto exactamente lo que he encontrado.

      La historia se lee en un suspiro, debido en gran medida al estilo directo y nada barroco que emplea su autor (rozando lo espartano; probablemente, no le hubiera ido mal que Juan José se hubiera recreado un poco más en las descripciones) y a que el argumento no podría ir más al grano: pocos personajes implicados, la acción limitada prácticamente a las paredes del hotel donde todo transcurre y un período de tiempo de apenas unos días para su desarrollo. Predominancia de los diálogos, capítulos cortos y adelante, siempre adelante, sin detenerse demasiado en los recovecos ni plantear subtramas que pudieran ir en paralelo.

      Lo que más me ha gustado de esta novela ha sido el modo en el que se va preparando el terreno, mientras nuestro protagonista busca esa habitación que tanto necesita encontrar (y eso que en el proceso, que ocupa la primera mitad de la historia, apenas se introducen elementos fantásticos o de terror), junto con el momento en el que por fin descubre su puerta (muy efectivo); a lo cual añadiría esa dilación que emplea el autor a la hora de desvelar lo que de verdad ocurre en la habitación, de manera que la primera vez que entra en ella no conseguimos averiguar nada (ni nosotros como lectores, ni él como personaje), por lo que resultará necesario volver una segunda para por fin saber qué está ocurriendo. Y aparte, la localización de la historia en una calurosa Málaga veraniega le da un toque "autóctono" (sorprendente la "identidad secreta" de quien finalmente ayudará al protagonista, por ejemplo) que le sienta bastante bien, en mi opinión.

      En el lado negativo, señalaría que además de esa, posiblemente, excesiva parquedad en su estilo de escritura y narrativo, el misterio se resuelve demasiado pronto. Una vez que Juan José empieza a dar información, la da toda de golpe, y me ha parecido que un poco de dosificación en este sentido, aparte de la inclusión de alguna otra escena que creara tensión anticipada, introduciendo quizá un poco más de terror a la novela, le hubiera sentado mejor. Y bueno, como ya comentaba al principio, el autor tira más por el terreno fantástico que por la senda del horror en su conclusión, lo cual no ha llegado a satisfacerme del todo (cuestión de gustos y expectativas personales, eso sí, no de un problema narrativo en la historia).

      En definitiva, una lectura quizá ligera pero muy entretenida, en la que destacan varios aspectos interesantes que me hacen pensar que Juan José Díaz Téllez puede ofrecernos en el futuro más historias que merecerá la pena leer.

sábado, 1 de febrero de 2014

"Lendaria" de Josué Ramos

      En 2013, Dlorean Ediciones apostó fuerte por el steampunk publicando nada menos que cuatro libros enmarcados dentro de este subgénero: la antología Steam Tales en abril, y posteriormente, con motivo de la celebración del Eurosteam a finales de septiembre, las novelas La Máquina del Juicio Final de Raúl Montesdeoca (ya reseñada en este blog), El Dirigible de Joseph Remesar (aún en mi lista de espera) y la que hoy vengo a reseñar, Lendaria de Josué Ramos.


      Lendaria es una novela definida por su propio autor como una space opera steampunk, y sin duda se trata de una definición de lo más acertada. La aventura trepidante, los escenarios (interplanetarios) exóticos, los villanos en las sombras y los héroes de una pieza marcados por su firmeza de convicciones son los verdaderos protagonistas de esta historia de reparto coral en la que sólo uno de los personajes se mantiene en el centro de la acción hasta el final (e incluso éste no hace acto de presencia hasta el tercer capítulo). Y todos estos elementos, característicos de este tipo de relatos en los que la búsqueda de la aventura por la aventura se impone a la ciencia ficción más pura (y fría, quizá), vienen sazonados, cómo no, con el correspondiente aderezo steampunk que alcanza hasta a los navíos espaciales, tal y como y nos muestra la soberbia portada de Néstor Allende.

      La novela se lee con gran facilidad (y rapidez) gracias al estilo poco dado a las florituras de su autor, la importancia que tienen los diálogos a la hora de hacer avanzar la historia y una estructura argumental muy accesible articulada mediante el uso de capítulos de corta extensión y un cambio frecuente de personajes coprotagonistas que dota al conjunto de una agilidad muy conveniente en este tipo de historias. Es posible que la caracterización de personajes sea la mayor perjudicada con un planteamiento como éste, puesto que su recambio continuo unido al avance frenético de la acción provoca que de muchos de ellos apenas se nos cuente más que unos pocos detalles que los sitúe convenientemente en la historia para cumplir con la función que les toca representar, pero también es cierto que profundizar más en ellos hubiera supuesto ralentizar el ritmo de la narración, lo cual estoy seguro que no era deseo del autor.

      En el apartado "quejas y manías del reseñador que posiblemente sólo interesan (o molestan) al reseñador", voy a señalar dos detalles: 1) no me gusta el uso de la segunda persona del singular acompañado de los tiempos verbales en presente intercalado con el de la tercera persona en pasado del relato propiamente dicho, máxime cuando este narrador que se dirige al lector no forma parte de la historia, y 2) la ambientación steampunk espacial en un presumible futuro me falla en algunas ocasiones: por un lado, se ofrecen detalles en según qué momentos sobre artefactos que efectivamente funcionan mediante la combustión de carbón o similares, o presentan otras características netamente retrofuturistas, pero por otro, no son pocos los aspectos de ciencia ficción que yo consideraría no-steampunk que salpican esta novela, como los saltos al hiperespacio, los ordenadores o el uso de cables (¿USB? ¿firewire?) para la conexión e intercambio de datos; la verdad es que por más vueltas que le he dado al asunto no he sido capaz de inferir un fundamento tipo "vapor y tuercas" que le diera explicación a este tipo de tecnologías.

      En cualquier caso, y obviando estos detalles menores que en modo alguno entorpecen la lectura de Lendaria, puedo afirmar que aquéllos que busquen una entretenidísima lectura steampunk con navíos espaciales, gobiernos interplanetarios con un perverso afán expansionista y héroes dispuestos a hacerles frente aun a costa de su propia integridad, no se verán defraudados por esta novela de Josué Ramos, que sin duda, les ofrecerá unas excelentes horas de aventura y diversión.

domingo, 26 de enero de 2014

"Necronomicon Z" de Alberto López Aroca

      Hoy vengo a reseñar Necronomicon Z, el primer libro de Alberto López Aroca que he leído, y que puedo confirmar no será el último; principalmente porque me ha gustado (lo voy adelantando ya), pero también porque tengo unas cuantas novelas más de este autor esperándome en la estantería y no es cuestión de dejarlas ahí acumulando polvo (así que ya hablaremos otro día de Sherlock Holmes y los zombis de Camford, Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra o Los Náufragos de Venus). La presente novela forma parte de la Línea Z de Dolmen Editorial, línea dedicada a la publicación de novelas y antologías de relatos donde los zombis son las reinas (hambrientas) de la fiesta, y aunque sin duda tenemos una buena cantidad de muertos resucitados en Necronomicon Z, y de hecho se sitúan en el mismo centro de la "acción", si alguien me preguntara "¿de qué va este libro?", dudo que "de zombis" fuera mi primera (ni segunda) respuesta; ésta es una novela adscrita a los Mitos de Cthulhu, y todo lo demás (que no es poco) se articula alrededor de los mismos.


      Mi opinión sobre la obra de H.P. Lovecraft es positiva en términos generales, pero reconozco que nunca me ha parecido un gran escritor; quizá porque no leí nada suyo hasta que fui bien mayorcito (veintitantos años, en lugar de los doce con los que descubrí a Poe, autor muy superior para mí), pero el caso es que aunque sus mitos me parecen fascinantes, y me gusta mucho el ambiente malsano que impregna sus relatos y novelas (los que han caído en mis manos, que tampoco han sido tantos), las historias en sí, sus desarrollos argumentales, siempre me han resultado flojillos. Lo cual, supongo que explica por qué a pesar de ser capaz de apreciar el tremebundo trabajo de documentación que ha debido de realizar el autor de Necronomicon Z para reunir en una única novela toda esa cantidad de datos y personajes surgidos directamente de la obra de Lovecraft (y otros escritores afines a los mitos), así como la creatividad necesaria para cohesionarlos y darles vida (o muerte) como parte de un todo narrativo, estoy bastante seguro de que se me ha debido pasar el ochenta por ciento (o más) de las referencias o guiños incluidos en este libro, sencillamente por mi incapacidad para reconocerlos como tales. Y si a esta circunstancia le sumamos que Alberto no se limita a nutrirse de los Mitos de Cthulhu, sino que además añade a la coctelera numerosas referencias ajenas a éstos, tanto literarias como cinematográficas... El punto positivo (un enorme punto positivo, sin duda) es que el autor se muestra realmente hábil en el uso e introducción de estos personajes y tramas en la historia que nos quiere contar, e incluso el lector más ignorante (de los mitos o cualquier otro referente utilizado) disfrutará con una novela que se sostiene perfectamente por sí sola, aunque por supuesto, aquéllos que sean capaces de "pillarlo" todo lo harán aún más.

      En cuanto a su estructura, la línea argumental de la "acción" es sencilla (no en vano todo ocurre en unas pocas horas), pero no así el desarrollo narrativo (complejo, no por ello confuso), que se nos muestra de lo más rico en matices. Un planteamiento muy acertado, puesto que permite al autor construir su historia a partir de la superposición de las vidas de sus numerosísimos personajes, que no se limitan a ofrecernos diferentes puntos de vista (y valiosa información) sobre lo que está ocurriendo en el presente, sino que además abren una puerta al pasado de Arkham y sus gentes, de manera que podremos entender mejor por qué son como son, y por qué ocurre lo que ahora está ocurriendo. Como decía anteriormente, no sé qué personajes son creación de Alberto y cuáles tienen su origen en los relatos de otros autores, pero lo que sí sé es que la superposición de mini-historias (a veces macro-historias) personales que dan cuerpo a Necronomicon Z me ha parecido sencillamente soberbia, rozando lo abrumador.

      Respecto al estilo de escritura, pues perfecto, la verdad; el que uno podría esperar (y exigir) en un profesional de la literatura. Y es que ojalá mostraran este nivel todos los best-sellers que se sitúan entre los diez libros más vendidos de una librería estándar, porque se encuentra cada cosa por ahí... Buen equilibrio entre descripciones y diálogos; magnífico trabajo de caracterización de personajes (la mayor parte de ellos para encerrarlos, eso sí; por su bien y por el de los demás); lenguaje rico pero no innecesariamente barroco... Resumiendo: se lee/devora con rapidez, pero no porque su estilo sea "simple". La única pega que le pondría (y soy consciente de que se trata de una cuestión de gusto personal) es el uso frecuente que hace el autor de las acotaciones entre paréntesis (tal como ésta); un recurso que yo mismo utilizo en mis reseñas, sin ir más lejos, pero que me resulta muy antipático cuando lo encuentro en un texto literario (manías que tiene uno).

      ¿Algún detalle importante que no me haya gustado en Necronomicon Z? Bueno, que no me haya gustado, así de manera tajante, ninguno, pero sí que mencionaré que me ha resultado "chocante" la manera en que se introduce ese elemento "onírico", que al aproximarse el final de la historia resulta de lo más crucial (hasta el punto de desviar la atención de la misma Arkham, a priori la verdadera protagonista de la novela). Sin más conocimientos que los básicos sobre los mitos, ignoro qué lugar ocupa ese elemento en ellos, o si en realidad es ajeno a la obra de Lovecraft, pero lo cierto es que mientras leía esta parte del libro no pude evitar pensar en alguna ocasión: "¿y esto?"; por eso, creo que estas partes de la novela las he valorado de forma más positiva una vez concluida su lectura, cuando al echar la vista hacia atrás he comprobado cómo encajaba todo el rompecabezas. Me ha sorprendido la fuerte carga "fantástica" que incluye Necronomicon Z, que va mucho más allá de lo que podría haber pensado en un principio, pero ya digo, aunque resulta algo chocante, finalmente convence.

      Por último, señalar que no considero que ésta sea una lectura recomendable para todo el mundo: Alberto no es uno de esos autores que optan por la elipsis narrativa cuando las cosas se ponen desagradables, y en este libro las cosas se ponen desagradables con muuuucha frecuencia. La descripción de las barbaridades que perpetran buena parte de los personajes que pueblan Arkham y sus alrededores, por no hablar de los mismos actos que se plantean (como en otros tantos detalles, el autor se muestra aquí muy imaginativo), no son aptos para estómagos sensibles, y pienso que pueden poner a prueba el límite de permisividad de más de uno (el mío lo ha puesto a prueba, por lo menos).

      Conclusión: Necronomicon Z de Alberto López Aroca me ha parecido una novela magnífica, que sorprende por su riqueza y hábil suma de historias dentro de historias, y que estoy seguro no decepcionará a ningún aficionado a los Mitos de Cthulhu, y de manera más amplia, a la literatura de terror fantástico.

      Valoración final: ¡Fhtagn!

sábado, 18 de enero de 2014

Best of American Splendor (Ballantine Books)


      No puedo decir que haya leído nunca mucho cómic independiente americano (a ver, que yo recuerde: el Odio de Peter Bagge, trabajos sueltos de Daniel Clowes, Joe Sacco o los hermanos Hernández, y por supuesto el Juego de manos y Berlín del genial Jason Lutes); así que cuando hace unos años, un amigo me arrastró hasta el cine para ver la película American Splendor, no tenía la menor idea de que iba a ver la adaptación de un cómic (de hecho, ni siquiera sabía de qué trataba, pero como no mucho antes lo había arrastrado yo a él a ver Jay y Bob el Silencioso Contraatacan... bueno, digamos que tenía carta blanca para elegir la película que le diera la gana).

    Y vaya si me gustó. Como luego tuve la oportunidad de comprobar, American Splendor es posiblemente una de las mejores adaptaciones cinematográficas de un cómic que he tenido la suerte de disfrutar, y en su momento me decidió a leer más pronto que tarde alguno de los trabajos de Harvey Pekar, guionista de la serie y personaje extremadamente peculiar en sí mismo.

      El hecho es que finalmente conseguí quitarme esta "espinita" con la recopilación que hoy vengo a reseñar: Best of American Splendor, un tomo de 332 páginas en blanco y negro editado en 2005, que reúne un buen número de historias dibujadas por diferentes autores, publicadas originalmente durante la decada de los 90 en su mayor parte (aunque también se incluye alguna más reciente). El tamaño es tipo Cómics Fórum de los ochenta y su precio de portada 17.95$, así que no se puede decir que no presente una buena relación calidad/precio.

      Y en cuanto al contenido de las historias, por si alguien no sabe nada sobre este cómic (o no ha visto la película), decir que se basa principalmente en la exposición de anécdotas o simples escenas del día a día de la vida de Harvey Pekar, guionista y protagonista al mismo tiempo de todas sus historias. Episodios que ignoran cualquier tipo de estructura dramática, con el único objetivo de plasmar las preocupaciones y situaciones a las que se tiene que enfrentar un tipo normal que se gana la vida trabajando en los archivos de un hospital.

      Lo cierto es que al leer las primeras historias incluidas en este tomo me costó un poco "pillarle el punto" al cómic: me descolocaba que empezaran en cualquier punto de la vida de Pekar (no necesariamente interesante) y terminaran con frecuencia de forma aparentemente abrupta; no sé, supongo que esperaba un desarrollo argumental y desenlace más acorde con la estructura típica de un relato de ficción. Sin embargo, una vez que fui familiarizándome con el modo de narrar que tiene Pekar, su vida y sus neuras varias, realmente comencé a disfrutar de esta lectura. Se trata de algo muy diferente al resto de cómics que suelo leer normalmente, pero puedo afirmar que una vez realizado el esfuerzo inicial, la recompensa resulta más que satisfactoria.

      En cuanto al dibujo, bien podría decirse que es poco homogéneo, no sólo en lo que se refiere a su calidad sino también en el estilo: aquí podéis encontrar desde los autores más caricaturescos o expresionistas hasta los de corte más realista. Y bueno, según parece todos ellos son figuras reconocidas de la escena underground americana, pero en mi ignorancia, sólo conseguí reconocer a Joe Sacco (Palestina, Gorazde, El Negociador).

      En definitiva, que si os apetece descubrir el trabajo de uno de los autores más carismáticos del cómic alternativo americano (ya fallecido, me temo), creo que podríais empezar por echarle un vistazo a este tomo publicado por Ballantine Books (en 2005, sí, pero todavía resulta fácil de encontrar).

sábado, 14 de diciembre de 2013

"La Frati Nigra" + "Katham y las Sombras del Caos" de Lem Ryan

      Como resultado de un proyecto de crowdfunding mediado por Verkami, llega hasta nosotros La Frati Nigra, nuevo trabajo de Lem Ryan que viene acompañado por otras dos novelas cortas editadas en el clásico formato bolsilibro, las cuales se ofrecían como recompensas de esta exitosa empresa de microfinanciación. Mientras que una de ellas es la reedición de Cazadores de Vampiros, novela publicada originalmente durante nuestros añorados años 80, la otra, Katham y las Sombras del Caos, se presentaba como una continuación de la mismísima La Frati Nigra, a pesar de no tener a priori demasiado en común con ella. Y bueno, antes de que se me olvide, indicar que todas estas novelas pueden adquirirse sin ninguna dificultad a través de la tienda virtual del propio autor.


      La Frati Nigra fue anunciada desde un principio como "la novela definitiva sobre el Necronomicón", y si esto no es marcarse una meta ambiciosa no sé qué más puede serlo. Y es que efectivamente, como ya podréis suponer, se trata de un libro enmarcado dentro de los Mitos de Cthulhu, si bien desde una perspectiva que busca distanciarse de la ficción establecida por H.P. Lovecraft y demás autores continuadores de su obra, revelando toda la verdad oculta en aquellas novelas y relatos.

      El planteamiento del libro es del tipo Código Da Vinci (o eso creo, porque confieso no haber leído la novela de Dan Brown), mezclando realidad y ficción a partes iguales hasta confeccionar un entramado sorprendentemente consistente que hace encajar multitud de datos históricos, literarios, mitológicos y religiosos, hasta conseguir "venderle" al lector  la existencia de un Necronomicón real que habría inspirado a Lovecraft a la hora de introducir ese libro maldito en su obra. Un trabajo de recreación más que notable por parte de Lem que sin embargo no lastra la novela con su todo su peso (error que cometen algunos autores, tan encantados con lo ingenioso de sus propuestas que se olvidan de que lo importante en toda historia siempre serán los personajes y las cosas que les ocurren). Y es que el autor nos revela poco a poco conforme avanza la novela todos los misterios que rodean a este libro, así como su conexión con diversos acontecimientos del pasado, pero siempre de forma dosificada y evitando extenderse más de lo recomendable.

      En cuanto al argumento, no voy a destripar nada, pero sí que puedo decir que tras enganchar irremediablemente al lector con sus primeras páginas, se desarrolla después con un ritmo perfecto que mueve a los personajes con maestría, siguiendo una estructura argumental ideal para cualquier historia de intriga: mientras lees nunca sabes qué es lo que puede ocurrir a continuación, pero una vez que ocurre y miras hacia atrás, te das cuenta de que no podía haber sucedido de otra manera. Me ha encantado, la verdad, pero a pesar de ello me voy a permitir hacerle una pequeña crítica negativa: al encarar la recta final, cuando la acción pasa de estar circunscrita a un solo lugar para lanzarse a un viaje frenético de un sitio a otro, pienso que se pierde algo de ese ritmo tan medido que estaba caracterizando el desarrollo argumental hasta ese momento; al leer esas páginas me ha dado la impresión de que el escritor tenía algo de prisa por llegar al final, y pienso que se echa de menos un poco más de calma a la hora de preparar la traca definitiva.

      ¿Y el estilo de escritura de Lem Ryan? Pues perfecto para este tipo de historia, en mi opinión. Dinámico pero al mismo tiempo detallado cuando resulta necesario crear una buena atmósfera. Un estilo depurado que junto con el ritmo impuesto a la novela, demuestra la profesionalidad de un autor con numerosas novelas de aventuras, ciencia ficción y terror a sus espaldas.

       ¡Pero no se vayan todavía que aún hay más!, porque después de concluir la lectura de La Frati Nigra me he arrojado sin más dilación sobre Katham y las Sombras del Caos, la novela corta acompañante cuyo comienzo solapa con el final de la primera (ampliándolo de forma harto placentera para el lector), para después seguir su propio camino mientras ata algunos de los cabos sueltos que deja aquella. Una continuación perfecta, en cuanto que no resulta imprescindible si uno se limita a leer La Frati Nigra, pero que mejora enormemente el conjunto si decide darle una oportunidad.


      Katham y las Sombras del Caos recupera a un personaje tipo Conan cuyas aventuras siempre han transcurrido en un lejano pasado, y que ya había protagonizado al menos una novela anterior de Lem (La Espada de Katham, disponible en formato digital en Amazon), y que por obra y gracia de nuestro autor, en esta novela afronta el reto de apechugar con las consecuencias de La Frati Nigra (que tiene lugar en nuestro presente, por si antes no lo he dejado claro). Y una vez más, poco puedo objetarle a esta historia que se adscribe sin complejos al género fantástico puro y duro (la novela a la que acompaña es mucho más comedida en este sentido), en una historia rápida y de corta extensión que va al grano desde el principio y no defrauda en ningún instante a lo largo de sus apenas cien páginas. Una historia con grandes momentos Lovecraft que no dejarán indiferente a ninguno de los numerosos amantes de Cthulhu, donde la diversión mezclada con el terror ultraterreno están más que garantizados.

      ¿Conclusión de conclusiones? He disfrutado muchísimo con la lectura de ambas novelas y sin duda recomiendo su lectura a todo el mundo (un perfecto regalo navideño, por ejemplo).

      Y bueno, para terminar esta reseña quiero señalar (y subrayar) que las ilustraciones de Jose Baixauli para estos dos libros (y para Cazadores de Vampiros también) son realmente magníficas, como suele ser costumbre, y ya que estoy os recomiendo vivamente que disfrutéis con el arte de este artistazo (si es que aún no lo conocéis), por ejemplo en su propio blog.